lunes, 12 de marzo de 2012

Comunidad de Líderes

Por lo general, cuando existe una crisis  o un problema  en una organización, confiamos en que el líder la resuelva. Mientras, los demás... esperamos! Esperamos que el gerente de la compañía decida; que el presidente de la república se pronuncie; que el director técnico proponga una estrategia ganadora; etc. Al quedarnos sin hacer nada pretendiendo que alguien más aporte la solución  nos comportamos como si el problema no fuera nuestro. Esta actitud pasiva de las personas que vemos en organizaciones, naciones y en todo grupo humano surge debido a que la mayoría ve a quien ocupa una posición de autoridad y tiene el poder formal, como la única persona capaz de "liderar". Tal visión representa un paradigma personalista del liderazgo


Esta manera de ver el liderazgo es sostenible en sistemas organizacionales basados en jerarquías rígidas, obediencia y un control verticalista. Es decir, en aquellos en los cuales quien está "arriba" ordena y quienes están "abajo" ejecutan. Pero los sistemas están cambiando.
 Cada vez más organizaciones adoptan modelos de gestión abiertos y participativos, que brindan más espacios de decisión y acción a las personas. A cambio de esta libertad, las organizaciones esperan que sus miembros de todos los niveles asuman mayor compromiso y responsabilidad sobre su propio bienestar y contribuyan con el bienestar general de todos. 


En estos sistemas, no se puede continuar buscando un líder heroico o mesiánico que solucione los problemas y conduzca a la organización hacia el éxito. En estos sistemas, ya no se puede esperar! Es preciso actuar, para lo cual primero hay que modificar la manera de entender el liderazgo.

El liderazgo no surge de un elemento independiente (una persona), sino de la interacción entre diferentes elementos (diferentes personas). Liderar no es algo que los "líderes" hacen a los "seguidores", sino que es una relación que construyen entre ambos. Desde esta perspectiva, podemos ver que muchas organizaciones no tienen un problema de conducción como creen, sino uno de participación: las personas no asumen porque no quieren, o porque no pueden un rol más activo y comprometido. En estos casos, no se necesita un nuevo o un mejor "líder", sino una "comunidad de líderes".

Desde luego, pensar el liderazgo como una comunidad implica reconocer que la responsabilidad es compartida. Esto crea ansiedad e incomodidad en muchas personas. Creer que quien ocupa la cima, está en control de la situación y es el responsable último por lo que suceda, genera una sensación tranquilizadora y gratificante. 


La mayoría siente alivio al no tener que resolver cuestiones complicadas, o tomar decisiones difíciles. Pero, si bien esto quita a las personas una gran carga, a la vez aumenta su dependencia. Justamente, esta dependencia se manifiesta en la búsqueda de un líder visionario y salvador. Dicha búsqueda es un mecanismo de defensa, ante un vacío de liderazgo que en realidad  es sistémico y que no puede llenarse si se mantiene un paradigma personalista. Sostener el paradigma personalista del liderazgo es tanto responsabilidad de los "seguidores" como de los "líderes": así como los primeros se ubican en una posición de comodidad, los segundos tienden a remarcar sus espacios de poder y a ejercer su autoridad de forma tal, que limitan a las personas al rol de pasivos y obedientes seguidores. Modificar este paradigma requerirá de un cambio de mentalidad tanto en los "líderes", como en los "seguidores".


El liderazgo es una capacidad organizacional y una creación colectiva, más que un atributo individual
. Esta nueva manera de ver el liderazgo no exime de responsabilidades a los líderes formales, sino que les enfrenta a una responsabilidad diferente: su trabajo ya no es dirigir seguidores, sino construir líderes. 

Es decir, desarrollar en las personas la propia capacidad de liderazgo, para que puedan asumir un rol cada vez más activo, a partir de un incremento de sus competencias y una extensión de sus espacios de influencia.
En un poema, Jorge Luis Borges decía: 

Nadie es la Patria... pero todos lo somos". 

Así como una nación es el resultado de aquello que hacen todas las personas que en ella habitan, una organización es producto de la acción y la decisión de todos sus miembros. Nadie es el líder... todos lo somos!
 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com




miércoles, 7 de marzo de 2012

Filosofía y Ética Andina:

La filosofía andina subraya to la racionalidad en la existencia de nexos entre todos los fenómenos y elementos de pacha. Ejemplo, la coca se usa como elemento básico en prácticamente todos los rituales. Las tres hojas juntadas  con el sebo de la llama o alpaca, son un símbolo para las tres pachas o regiones  del universo: Hanaq, kay y uray pacha, es decir, significan la unión y racionalidad de todo el universo.       

La cultura milenaria del Perú tiene como bandera principal el admirado, estudiado y siempre recordado Imperio de Los Incas. Cuando visitamos museos, restos arqueológicos, observamos y analizamos los huacos que diseñaron así como también los maravillosos trabajos en oro que realizaron y nos quedamos sencillamente maravillados.

Rendían culto al Sol, a la Luna, a la lluvia, tenían organización política, y el trabajo era su estilo de vida, hablar de los Incas es hablar del Perú. Hoy deseo referirme a los tres principios fundamentales que ellos nos han dejado como herencia y deseo compartir con ustedes un mensaje positivo de estas normas de convivencia a fin de engrandecer nuestra sociedad y hacerlo extensivo hacia nuestro entorno.


Se habla de una reciprocidad es un código moral se basa en el código incaico de los tres ama o jan.

1.    Ama suwa: No seas ladrón.

2.    Ama llulla: No seas mentiroso.

3.    Ama qella: No seas flojo.

Estos tres mandamientos reflejan cada uno a su manera el principio de reciprocidad.

AMA SUA, AMA LLULLA, AMA QUELLA: CLAVE DEL ÉXITO:

Son los lineamientos morales que nos han dejado como herencia nuestros compatriotas del pasado.

1.-Ama Sua : (No seas ladrón):

Como Educador nunca le diré a mis alumnos no seas ladrón, pero sí deberé insistir en que debemos actuar en todo momento con transparencia y honestidad, debo expresarles que las cosas que anhelamos conseguir en la vida lo haremos realidad, con espíritu de sacrificio y muchos deseos de superación, pero para que nuestros alumnos aprendan esto somos sus más cercanos los que primero debemos poner en práctica el ser siempre honrados y transparentes.

2.-Ama Llulla: (No seas mentiroso):

La mentira es un anti valor frecuente en las personas: mentimos con mucha facilidad sin pensar en las consecuencias que ésta provoca: Desprestigio, familiares y amigos decepcionados de quién quizá sea la persona modelo a seguir, sufrimiento de familiares, esposa, amigos, postergación laboral, etc. Lo contrario de Mentiroso es ser exacto, veraz, claro, verdadero  y es que nos cuesta tanto ser así decir la verdad por más dura que sea siempre nos dará libertad, pero lo más importante es que sin buscarlo siempre tendremos prestigio por ser sinceros y llegaremos sin duda alguna a la excelencia. Los maestros debemos  inculcar en nuestros alumnos el ser honestos con Ellos mismos y decir siempre la verdad, recordemos que somos nosotros primero quienes debemos poner en práctica éste valor.¡No mientas!Establece la reciprocidad a nivel de la verdad en el sentido de equilibrio en el intercambio de información. En la filosofía andina hay que distinguir entre la mentira y la in autenticidad. La mentira (llullakuy) es una severa falta de reciprocidad porque no devuelve en forma proporcional una información recibida, y por lo tanto se transforma el sistema universal de verdades.

Lo verdadero (cheqaq) para el runa/jaqui no es algo abstracto, ni una idea platónica eterna, sino el orden orgánico y relacional del cosmos, del cual el ser humano forma parte. La autenticidad andina entonces no tiene que ver con la coherencia entre lo exterior “lo que uno dice y hace” y lo interior “lo que uno piensa y sienta”, sino con la adecuación de actuar con este orden cósmico.

La inautenticidad (iskay uya)  más bien es un mecanismo social de supervivencia y de resistencia a la penetración violenta por otra cultura. Entonces en el caso de que este universo esté en peligro por una irrupción desde afuera, no decir la verdad no es una falta, sino más bien puede ser un deber.

El runa/jaqui ablanda la negación. Nunca dicen manan a secas por ejemplo contestando la pregunta ¿Vas a venir?  Ellos siempre responderán con rodeaos y en forma ablandada Manan hamuymanchu: “No vendría” .

3.-Ama Quella : (No seas ocioso): 

Que precepto tan importante y tan difícil de seguir por muchas personas. Muchas veces no cumplimos con nuestros compromisos de trabajo, estudio o familiares por la ociosidad y flojera. A nuestros queridos pupilos debemos inculcarle el Amor al trabajo y la investigación y expresarles que esa será la clave del éxito en la vida: Si nos alejamos de la flojera con fuerza de voluntad y muchos deseos de superación la vida siempre nos sonreirá.

Recuerdo a un familiar muy querido que vivía en casa de mis padres y siempre me decía:

"El trabajo es una bendición para mí.... gracias a mis Padres quienes me inculcaron este valor desde niño; Amo lo que hago y trato siempre de hacerlo bien".

Los profesionales de la Educación debemos siempre predicar con el ejemplo y ser realmente personas con vocación y espíritu de trabajo, solo así nuestros alumnos seguirá un ejemplo, un legado que ellos también harán extensivo. Que veraces pero hermosos principios nos dejaron nuestros Incas, que resume de manera sencilla y exacta el estilo de vida que todos debemos tener, y que han sido transmitidos de generación en generación durante siglos, y que es en realidad un paradigma hasta nuestros días.  ¿Después de analizar positivamente estos milenarios principios Incaicos que debemos hacer? Pues muy sencillo y difícil: Ponerlos en práctica y adoptarlos como un estilo de vida. Los seres humanos no somos perfectos pero sí debemos buscar ser mejores personas día a día, en lo personal buscaré en todo momento seguir estos principios que con Sabiduría y Veracidad nos dejaron nuestros compatriotas del pasado, seguro que decidieron inculcar estos preceptos para poner orden y disciplina en los ciudadanos de esa época. y hasta hoy necesitamos adoptar estos preceptos con urgencia a fin de asegurar una sociedad más justa y con objetivos y metas en la vida.

El Hombre en el mundo Andino:

Desde la óptica andina, propiamente de la filosofía sensorial que toma como modelo de vida a la naturaleza, la esencia humana no está configurada como un enfrentamiento del yo con lo otro como si cada ser fuese un universo aislado que contempla el cosmos por sí solo, sino que el yo es más bien una parte de otro gran ser que es la sociedad y que todo lo que un individuo tiene es aquello que dicha sociedad le ha dado.

Si él es lo que es es porque lo ha heredado, porque se lo ha otorgado quien le dio la vida. Tanto su forma de pensar como su idioma, además de sus usos y costumbres, son un legado; nada en realidad es suyo; y si hace algo es en función al mundo al cual pertenece. Uno de los castigos más fieros de todos los tiempos no es la muerte sino la expatriación o la expulsión, el convertir a un ser eminentemente social en un individuo solo y aislado de “su” mundo, con lo cual es fácil entender que, antes que individuos, los seres humanos somos grupo, familia, clan y sociedad.

En culturas como Occidente, donde se ha exaltado al individuo poniéndolo por encima de la sociedad, es en donde ha nacido la idea de que sí es posible concebir al humano separado de su entorno, como una especie de molde para ser llenado. Para muchos pensadores griegos, gestores de tales ideas, el hombre era solo una esencia, una idea imaginaria o teórica a la cual se le podían agregar ciertas características.

Pero la realidad dice más cosas que las que ellos pensaron y lo cierto es que dicho hombre ideal, independiente de una cultura o civilización, en verdad no existe; siempre se es humano cuando se es parte de un contexto. Más aún, para ser humano es necesario un proceso de socialización sin el cual no podemos ser llamados humanos o sea, no somos “moldes”.

Los casos de individuos salvajes que han sido criados solo por animales revelan que ninguna característica humana puede desarrollarse únicamente por el hecho de ser biológicamente homínidos o primates; sin la intervención de una determinada cultura lo humano no surge; solo queda lo orgánico. Por lo tanto el factor humano es lo social, no el ser individual (en pocas palabras, no nacemos humanos; nos tenemos que hacer humanos en sociedad, a diferencia del resto de seres vivos quienes solo con su cuerpo les basta para ser lo que son). Fuera de Occidente, en culturas como la andina la concepción de hombre está atada a la multiplicidad, que significa que la variable “yo” es solo una de las muchas posibles de darse para la plena realización. Un “yo” sin una comunidad que le dé sustento no es dable, de modo que para que un “yo” esté en capacidad de manifestarse tiene que acudir a un “otro”. Este “otro” implica muchas cosas: puede ser una familia, la sociedad, la tierra, el cielo, los seres vivos, los no visibles, etc.




El hombre andino no piensa en él mismo como el único actor y gestor de su vida; sin la intervención de lo otro está perdido. La reafirmación del “yo” es al mismo tiempo la de los otros. La vida es entendida entonces como una cadena de complementarios donde, si un eslabón se rompe, todo el sistema se quiebra y sufre. Por ejemplo, la desaparición de una laguna genera la muerte de toda la bio diversidad que la rodea y ello repercute más allá de su ámbito.

Lo mismo para los seres humanos: lo que le ocurra a un hombre de bueno o de malo afectará de todos modos a los demás. En consecuencia, una buena acción necesariamente será buena en la medida que le haga el bien al “otro” (que incluye a la naturaleza) y no como se piensa en Occidente que eso solo se da “en el alma” de quien la ejecuta (y Dios, que es el único que lo sabe, después la “premia”). En el mundo andino las acciones no están dirigidas al “interior” del ser sino, por el contrario, hacia la esencia de lo que él es, o sea, hacia la sociedad, de modo que se puede decir que el “yo” siempre tiene que estar volcado hacia el “otro”.
                   

En el mundo andino el ser humano no vive “para adentro” sino “para afuera”, y ello explica su comportamiento social al desenvolverse en comunidad, tanto en las actividades laborales como en las manifestaciones religiosas en donde actúa exteriormente para expresar lo que siente y vive interiormente. El baile, por ello, resulta fundamental, así como todo lo relacionado con el cuerpo (la comida, la bebida) puesto que son acciones que se reflejan en el “otro” (lo mismo alimentar a los muertos, dar de beber a la Pachamama; a diosa-tierra, etc.).


La satisfacción de la vida en el mundo andino (algo similar a la “felicidad” de Occidente) está en el haber vivido dando a quienes dieron, compartiendo los dones. A esto también se le llama reciprocidad, actividad que se suma a la de complementariedad —que es “el comprender que se es parte de un todo y que lo que se hace repercute tanto en uno mismo como en un otro” (donde ese otro no es solamente el hombre sino también la naturaleza y el cosmos).

El occidental que explota a la naturaleza no percibe, no “siente” que se afecta a sí mismo puesto que el lugar de la Tierra que está contaminando “no se encuentra, según él, en su espacio de vida”, o sea, ve ese ámbito como algo ajeno y, por lo tanto, no le da ningún valor. Solo respeta aquello que le es “propio”, lo que está dentro de su modus vivendi.



Una compañía minera tendría “reparos” y “se sentiría mal” si su actividad la realizase en la casa del dueño, frente a sus hijos; mas como supone que una región lejana que no le pertenece no es de su incumbencia, entonces puede destruirla sin consideración ni sentimiento de culpa. En la filosofía andina eso es un imposible puesto que la Tierra tiene derechos propios, distintos a los del ser humano, y esto conlleva un comportamiento con ella de respeto sacralizado, de modo que nunca es “ajena” pues, donde se va, siempre está presente. Esto explica mucho de la actitud de los pueblos andinos frente a la explotación minera occidental que realiza dicha práctica bajo normas que no son las andinas (puesto que en este ámbito también existe la minería pero jamás es destructiva)

Para Occidente no hay un “otro” si no es su par, o sea, una parte de su propia sociedad occidental (“los hombres son todos iguales siempre y cuando sean todos occidentales u occidentalizados”), mientras que en el Ande o Andinia (ver Andinia la resurgencia de las naciones andinas, Luis Enrique Alvizuri, 2004) el “otro” abarca toda la especie humana además de la naturaleza en pleno, sin faltar ninguno de sus integrantes.



Esta forma de pensar es la que, por principio, impide el ajenizar algo (que es la visión occidental) ya que todo lo que se ve siempre es parte de uno y ocupa un lugar importante en la actividad humana. Occidente nació “humanocéntrica” y ese es el estigma que no puede eludir pues siempre piensa en lo humano como el centro de sus ocupaciones, mirándose al ombligo, sin darse cuenta de cuál es su verdadera ubicación en la realidad. Ni la ciencia ni la razón pueden eliminar los prejuicios y las creencias cuando ellas forman parte de la esencia de los pueblos y ese es el drama que vive.


Hay que tomarla en cuenta no solo los grecos y la filosofía occidental es la única que nos puede llevar a  una verdad absoluta.



 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

lunes, 20 de febrero de 2012

Evaluación para aprender

Una primera idea, podríamos decir que el objetivo de un examen es demostrar que se ha entendido la materia. Un examen trae consigo muchos cuestionamientos para los alumno:
  •  ¿Cuántas preguntas serán?
  • ¿Hasta qué punto se me exige recordar cosas? 
  • ¿Tendrá importancia si no escribo rápido?
La evaluación es mucho más importante y debería ser parte integradora del aprendizaje. Cuando la evaluación se realiza correctamente, puede ser motivadora y productiva para los estudiantes para saber si están haciendo lo correcto, si necesitan saber algo más al mismo tiempo que los profesores les permiten conocer mejor su tarea y les proporciona los indicadores de actuación que necesitan.


David Boud menciona:

 “Los estudiantes pueden escapar de una mala enseñanza, pero  no pueden evitar una mala evaluación.”
El texto nos deja una pregunta importante para nosotros como educadores:

¿Por qué las universidades deberían cambiar el modo de evaluación?
Una buena evaluación de los conocimientos, capacidades y habilidades de los estudiantes es crucial en el proceso de aprendizaje, por lo tanto; debemos pensar en cambiar radicalmente las estrategias de evaluación para enfrentarnos a las condiciones cambiantes de la educación superior. Debemos cambiar los métodos de enseñanza por estos factores que se están dando la universidad y principalmente en Perú con la proliferación de nuevas universidades y carreras universitarias:
  • No hay un currículo integrado.
  • Incremento en el número de estudiantes.
  • Los profesores no realizan un feedback.
  • Diversidad de estudiantes con perfiles variados y  conocimientos desiguales.
  • Entre otros.
Un método ya conocido pero que en la mayoría de los casos no se usa es la evaluación de habilidades basados en competencias. En el Reino Unido con la Quality Assuranre Agency   que revisa las asignaturas centrándose de que la evaluación contribuya a los aprendizajes basándose en el trabajo de los estudiantes. Destacan los siguientes aportes:
  • La calidad del feedback.
  • La adecuación de los métodos de evaluación con los objetivos de aprendizaje pretendidos.
  • Lo apropiado del perfil del estudiante, nivel y nodo de estudio.
  • La compresión de los métodos y criterio de evaluación.
Siempre hay que ser innovadores en la evaluación dejando a tras lo tradicional y buscar nuevas formas de que las evaluaciones no sean una pesadilla para el alumno sino al contrario refuerce su enseñanza y aprendizaje.
Para dar al paso de innovación tenemos que hacernos las siguientes preguntas:
  • ¿Por qué estamos evaluando?
  • ¿Qué estamos evaluando?
  • ¿Cómo estamos evaluando?
  • ¿Qué es lo principal para evaluar?
  • ¿Cuándo deberíamos evaluar?
Respondámonos estas preguntas e iniciemos el cambio.


 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com


¿Cómo aprender a pensar ? Sentido y Directivas

Hay que hacernos dos preguntas:
  • ¿Se puede enseñar a pensar? y
  •  ¿Qué entendemos por pensar cuando hablamos de aprender a pensar?
Enseñar a pensar sí sé puede. Mientras que el aprender a pensar va más allá del concepto clásico o filosófico más bien hay que descubrir el sentir del pensar y su aprendizaje.
En pensar nos lleva a un riesgo permanente a no respondernos muchas dudas y quedar insatisfechos. También el no pensar nos olvida del diálogo y la reevaluación cayendo en muchas carencias en nuestra sociedad como la precariedad económica e imponiéndose el autoritarismo.

El pensar tiene un sentido: El de la vida. Como las sabias palabras que nos dejó el filósofo Griego Sócrates

“...que una vida sin examen, sin reflexión, no tenía objeto de ser vivida: la felicidad, el placer, la justicia, el amor y el bien no son realmente viables si no asumimos la tarea del pensar….”
También es importante mencionar al filósofo alemán Immanuel Kant: 

Ser funcionarios de nuestro pensar “... tomemos una postura propia ante la vida y los conocimientos recibidos y nos hagamos maestros…”


Pero, ¿cómo aprender a pensar? ¿Cómo pasar de ser un mero funcionario a ser un maestro? ¿Cómo liberarnos de la tiranía de la costumbre a la que aludía Bertrand Russell? Una primera forma de recibir este aprendizaje debería ser a través de la educación en general que, tomada en su verdadera naturaleza, alude a la apertura y liberación de la conciencia en aquel que la recibe. Cuando enseñemos a nuestros alumnos tenemos que llegar a conclusiones de lo aprendido realizando estas preguntas de tantas que podemos formular:
  • ¿Qué nos aporta hoy?
  • ¿En qué medida nos sirve la propuesta de frente a la inmoralidad que vivimos los peruanos?
Estaremos enseñando a tomar una distancia y postura críticas frente a los conocimientos recibidos y a abrirse al diálogo, posibilitándoles así despertar su conciencia, ponerla en marcha y desarrollar su creatividad. Hay que usar dinámicas de diálogo que todos los alumnos intervengan pensando en el objetivo de la clase en que puede ayudarnos personalmente y a la sociedad.

También este pensar nos producirá un diálogo interno para saber si nuestro actuar es el correcto o que cambios tenemos que realizar para  ser mejores. Ponemos en marcha a nuestra conciencia con nuestro pensar interno y realizar un auto aprendizaje y tener una vida con más ética.

 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com



La educación en ruinas

Se inicia este ensayo del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique recordándonos el mito griego de “Prometeo Encadenado” de Esquilo, mencionado que la educación y la nutrición están olvidados como Prometeo  en los montes del cáucaso y además que su hígado es devorado todos los días por un águila igualmente la educación cada día es devorada por la inaptitud y desinterés de los últimos presidentes del Perú.


Escritor Alfredo Bryce Echenique
Sin educación no puede haber desarrollo ni calidad de vida. Todo lo que se haga en el Perú requiere de gente preparada y a su vez de un electorado que entienda para qué y por quién vota.


Echenique también nos ilustra con la obra literaria la “ Conversación en la catedral", de Mario Vargas Llosa donde en una parte del libro se menciona; “es que el Perú se jodió desde el instante mismo en que nuestros conquistadores, con el analfabeto Francisco Pizarro a la cabeza, decidieron decapitar el sistema educativo de los incas”.


Por eso los españoles asesinaros a los Amautas que cada uno de ellos era una biblioteca ya que la transmisión de educación y cultura se realizaba en forma oral ya que no tenía escritura.
Un ejemplo de esta gran educación de los Incas es que solo al término de sus estudios un joven era considerado capaz de asumir un cargo en el imperio. Y la educación de las mujeres, a cargo a menudo de la misma coya reina, no se quedaba atrás. Garcilaso nos cuenta que esta era quien "industriaba a las indias en los oficios mujeriles, tal como hilar y tejer.
Inca Garcilaso de la Vega
Es decir nos conquistaron españoles analfabetos si ningún tipo de cultura. Luego con la guerra civil gobernó el clero "Ora et labora", cuyo principal mensaje era “Reza y Trabaja” posteriormente vinieron los virreyes hasta la época de la colonia siempre estuvimos influenciados por los españoles que ellos también tenían un retraso no hay que olvidar que la dictadura de Franco acabo con esta con su muerte en 1975. Y lo peor de todo es que las cosas no mejoraron con la independencia, a pesar de que la primera Constitución declaró que la educación era una necesidad común y que la República estaba en la obligación de darla a todos los individuos.
Recordemos lo que el historiador tacneño Jorge Basadre nos comenta: "Bellas palabras, como tantas otras de la República naciente; pero carentes de posibilidades de aplicación inmediata por falta de recursos, de elementos humanos, de directivos eficaces y de materiales de trabajo". Dos años más tarde, y meses después de la batalla de Ayacucho, Bolívar, que había recorrido largamente el territorio nacional, dejó constancia del "grado de abandono en que se halla la educación pública en todos los pueblos del Perú. En ninguno hay escuelas ni de primeras letras, y los niños y jóvenes crecen en la más absoluta ignorancia".

Historiador Jorge Basadre
Luego devastadoramente Piérola y todos los presidentes del siglo XIX reconocen que "sobre la educación pública nada eficaz he podido hacer". Reconoce que no solo no hizo nada por elevar el nivel de la educación, sino que además ni siquiera lo intentó.
El pionero en iniciar un cambio para mejorar la educación en nuestro país fue el presidente José Pardo y Barreda (1904-1908). Lo primero que hizo este gran hombre fue poner dinero allí donde antes solo hubo promesas; así, el presupuesto para educación en 1907 representó casi el 15% del presupuesto total. Además  decretó que la enseñanza fuese obligatoria y gratuita para los varones de 6 a 16 años y las mujeres de 6 a 12 años. Una de las medidas que tomo fue el  llamada "mojonazo", un impuesto sobre las bebidas alcohólicas que las municipalidades debían cobrar. Con este gran presidente-maestro, la educación tuvo un protagonismo que nunca antes y nunca después ha tenido en nuestro país.
Presidente José Pardo y Barreda
El siguiente presidente que aporto en la educación en el Perú fue el General Odría en el ochenio se construyeron 55 grandes unidades escolares que albergaron una ingente cantidad de personas en edad de estudiar. Apoyándose en el modelo de enseñanza estadounidense de las ciencias con laboratorios y gabinetes. Igualmente se obligó a los colegios de secundaria a dar instrucción en talleres de oficios. Odría fue también el primer presidente que impulsó la educación de niños atrasados y con problemas de aprendizaje. También en su tiempo se empezó a crear escuelas para niños de 4 a 6 años. Los colegios religiosos, los parroquiales y laicos fueron oficialmente reconocidos y en algunos casos recibieron incluso apoyo económico. Esto se debió a su ministro de educación se debió a su ministro de Educación, el general Juan Mendoza Rodríguez, maestro de vocación que fue también promotor y director del Colegio Militar Leoncio Prado.

General Odría
El presidente Fujimori puso lo suyo para seguir poniendo en ruinas la educación apoyando la creación de las universidades privadas, la multiplicación de estas fábricas de diplomas a las que se accede muchas veces por la podredumbre que reina entre las academias privadas y por los colegios también privados.
Por eso mencionamos que Un educador, un amauta, es mucho más que un trabajador, por más bueno que este sea en su trabajo. Ser educador es algo que trasciende el mero trabajo de transmitir conocimiento. 

Un educador es un guía en todo momento, alguien en quien el alumno tiene confianza y a quien puede acudir en busca de consejos, orientación y modelo.


 Un educador, un amauta, es alguien que ha escogido esta profesión por la vocación irreprimible de enseñar y no simplemente como un modo de ganarse la vida.
 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com