miércoles, 18 de enero de 2012

Las dos leyes inquebrantables

Hace algunos años fui parte de una audiencia cautivada, que escuchaba uno de los mejores oradores del circuito de empresas. Esta persona "hipnotizaba" al público con su cadencia, su estilo, su carisma. Interesado en aprender y aplicar alguna de sus técnicas, me senté cerca del escenario: parecía poseer todas las herramientas de un super comunicador. Sin embargo, a mitad de su presentación, algo comenzó a molestarme. Un par de historias me eran familiares, pero él las contaba en primera persona, como si las hubiese vivido. Yo sabía que no era así: cambiando algunos detalles, estaba engañando a los participantes.

Escuché el resto de la presentación sin el mismo interés que al principio. De hecho, era más escéptico. Aprendí mucho aquella noche, pero no acerca de habilidades y técnicas: aprendí que, sin importar cuán famoso sea el orador, ningún talento le protegerá si rompe las siguientes leyes:

1.-La ley del carácter:
Los padres nos enseñan desde niños "las acciones dicen más que las palabras". La manera en que vivimos siempre habla más fuerte que las palabras que podamos pronunciar. Usted quiere confiar en la persona que le habla y desea ser honesto en sus presentaciones. Su carácter determinará la fuerza de su mensaje mucho antes de que la primera palabra sea dicha, antes de que alguien tome la primera nota, antes de que alguien del público se ría.

Piense acerca de esto. Cuando alguien se acerca a un micrófono, usted espera que sea "bueno": habilidoso, interesante; excitante; magnético; etc. Usted también desea ser así, o al menos parecérsele. Mucho más importante que su habilidad como presentador, usted desea conocer si esa persona es creíble. Si un colega suyo accede al estrado y comienza a hablar acerca de la ética y usted sabe que esa persona utiliza bienes de la empresa para su uso personal. ¿cuál será su sentimiento? Cuando un gerente de su compañía hace una presentación acerca de "Trabajo en equipo", pero dirige su departamento como un dictador ¿qué sucede dentro suyo?

Por otra parte, cuando una persona íntegra habla frente a nosotros, nos sentimos plenos aún si la presentación no fue de las mejores. "Carácter es quién eres cuando nadie te está mirando". Usted no puede separarse de su mensaje: su espíritu, su carácter y toda su autenticidad acompañarán sus palabras y sus acciones.


Dicho lo anterior, vuelvo al orador que motivó este artículo. Al terminar su exposición, comencé a pensar acerca del mensaje: me di cuenta de que podía recordar todas sus historias, pero que no podía interrelacionarlas fácilmente, que perdía cuál había sido el tema central. Cuanto más pensaba, más me daba cuenta de que, luego de una hora, muy poca información de valor se había compartido. Fue allí que descubrí que también había roto la segunda ley:

Dirigiendo el cortometrake VIHDA en Huancayo-Perú.

2.-La ley del contenido:
El carisma puede brindar "estilo" a los asistentes, pero el contenido brinda "información". Por tal motivo, si usted desea convertirse en un buen comunicador, recuerde esto: un mal día con un contenido pobre dejará una impresión desastrosa, mientras que un mal día con un contenido brillante puede aún dar una impresión favorable.

Todo contenido tiene un "coeficiente de escape" que hace que las personas se levanten y se vayan. Un buen presentador, provee información con bajo "coeficiente de escape". Cuando prepare una presentación, filtre su contenido a través de estas preguntas: "¿El coeficiente de escape de mi contenido es muy alto? ¿Qué recordará la gente cuando vuelva a casa?"

Carácter y Contenido las fórmulas perfectas para lograr lo que deseas.

Una manera segura hacer presentaciones, es proveer contenido bien relacionado con su tema, de manera que no pueda ser olvidado. Cada punto debe reforzar la premisa de su presentación y a la vez ser inseparable de ella. De ser posible, el contenido debería ser tan fuerte como para que la audiencia sienta: "¿Cómo no conocíamos esto? ¡Éramos unos ignorantes!". Cuando vea que el público toma notas, usted sabrá que está brindando contenido... porque es imposible tomar notas acerca de nada...

Carácter y Contenido: Rompa estas reglas bajo su propio riesgo.

 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com




                                     

Manzana entera o masticada

Por Miguel Angel Cornejo. Comentado por Rubén Enzian

Narra una antigua leyenda Hindú el interrogatorio al que era sometido el maestro por uno de sus discípulos:

- Maestro, ¿por qué siempre me enseñas a través de metáforas?

* Para despertar tu imaginación.

- Pero, explícame ¿por qué no eres más claro y directo?

* Para que tú saques tus propias conclusiones.

- No sería acaso más sencillo ser claro y directo.

* Yo no sé qué es lo que necesitas encontrar en forma específica.

- ¿Acaso la metáfora sí?

* La metáfora es como una manzana, te la puedo ofrecer entera o  masticada.

- No entiendo - replicó el discípulo

* La manzana entera es la metáfora, la tienes que degustar, saborearla y extraerle sus sabores, en cambio si te la doy masticada no conocerás exactamente su naturaleza, su aroma y su sabor.

- * Así, - prosiguió el maestro - la manzana es la metáfora que te debe llevar a la reflexión; encontrar el mensaje que está hecho para ti, entender su sentido, absorber la lección, darle vida, en cambio si yo la mastico por ti, tu aprendizaje estará limitado por mi conocimiento, lo importante es despertar al maestro que llevas dentro de ti.



La metáfora es la herramienta predilecta del Excelente educador, permite despertar la imaginación de sus alumnos fijando en sus mentes las ideas centrales que desea transmitir.


Lo más similar que hay a un Líder de Excelencia es precisamente un educador pues se requiere; paciencia, tolerancia, capacidad de perdón, entusiasmo, optimismo y mucha imaginación.

El Líder sabe que la calidad de su obra es el reflejo de la calidad de sus colaboradores, por lo cual gran parte de su tiempo lo dedica a la enseñanza, sabe que su máxima calificación debe ser el punto de partida de cada uno de sus seguidores, considera un deber y una importante responsabilidad el transmitir su propio conocimiento y experiencia si desea que su obra continúe y crezca aún cuando el mismo deje de existir.

Educar es la más noble de las tareas humanas, es la que nos permite la evolución, la acumulación de sabiduría, es el camino a la superación, privilegiados aquellos que han convertido la educación en su profesión pues han elegido la trascendencia como misión final de sus vidas, lo cual lo logran día a día transformando a otros seres humanos, son los auténticos arquitectos, sus obras embellecen y ennoblecen a la creación.

Los Líderes hacen de la metáfora su más fiel servidora para lograr abrir el entendimiento de sus seguidores, para que ellos mismos puedan encontrar las respuestas que buscan.

Explicando a través de  METÁFORAS,  el APRENDIZAJE es más fácil de asimilar.
 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com




                                     

El Gran Ausente

Podemos decir sin temor a equivocarnos que, producto de las nuevas tecnologías y la globalización, estamos viviendo en la "Era de la Información". ¿Pero podemos -con la misma certeza- afirmar que esta "Era de la Información", es también una Era de Comunicación? 

Antes de responder esta pregunta, deberíamos repasar brevemente los elementos que intervienen en un proceso de comunicación: básicamente, un emisor, un receptor, un mensaje y un medio. Al considerar estos elementos, vemos que la amplia disponibilidad de tecnologías, la apertura de nuevos espacios de expresión en la sociedad y la mezcla cultural producto de la globalización contribuyen con la expansión de los medios, los mensajes y los emisores. Sin embargo, la multiplicación de estos elementos de la comunicación, va de la mano del
olvido del rol del receptor
, a quien podríamos considerar "el gran ausente" en esta Era de la Información.

El
receptor es demasiado importante en un proceso de comunicación, como para olvidarlo. Al contrario de lo que suele creerse, no se trata de un rol pasivo, dependiente y subordinado al del emisor, sino de uno muy activo que condiciona todos los otros elementos del proceso de comunicación: el emisor, el mensaje y el medio. El receptor no "recibe" simplemente aquello que escucha o lee, sino que -con esa información- decide y actúa de determinada manera, generando con su acción un nuevo circuito de comunicación.

Es tan fundamental el rol del receptor, que su ausencia es la responsable de la mayoría de los problemas de comunicación que enfrentamos: dificultades para entendernos con otras personas, para resolver conflictos interpersonales, para cumplir objetivos grupales y para obtener resultados que satisfagan a varias personas. A juzgar por estos problemas, difícilmente podamos afirmar que estamos en una Era de Comunicación. En todo caso, estamos viviendo una era de "comunicación narcisista", en la que
muchos hablan y pocos escuchan.



Al aumentar la cantidad de emisores, mensajes y medios, hemos propagado las fuentes de información, olvidándonos de proteger las fuentes de atención. El economista Herbert Simon decía que "la riqueza de información crea pobreza de atención, porque la primera consume a la segunda." Hoy -precisamente- sucede esto:
se dice más y se escucha menos
.

Todos los niveles de la sociedad experimentan un "déficit de atención": las organizaciones sienten que sus empleados no les prestan atención y los empleados sienten lo mismo de ellas; las empresas se desviven por captar la atención de los consumidores y éstos no saben hacia dónde orientar su atención; los hijos reclaman más atención de los padres y los padres de los hijos; los maestros se quejan de que los alumnos no prestan atención en clase y los alumnos confiesan que aquello que la escuela les enseña "no les llama la atención". La
escasez de atención
que resulta de la desestimación del rol del receptor, es un obstáculo para relacionarnos con los demás en forma efectiva.

Para contrarrestar este déficit y captar la atención de los demás, producimos más información, difundimos más mensajes, utilizamos más medios y convocamos a más emisores, sin darnos cuenta que -en realidad- estamos generando más "ruido" y lo único que logramos es que el receptor se repliegue aún más.

Muchos piensan que este problema podría resolverse aumentando el "ancho de banda" y permitiendo un mayor acceso a la información, a través de nuevas tecnologías. Pero
no se trata de un problema tecnológico, sino humano
. En todo caso, habría que aumentar el "ancho de banda humano".

El factor limitante de la productividad -de las personas, de los recursos y de la información misma- es la capacidad de atención: no podemos aprender, decidir, ni actuar a partir de los mensajes que recibimos, si no les dedicamos atención... si no escuchamos.
La atención humana es requisito para que la información tenga sentido y podamos transformarla en algo útil
. Por lo tanto, no necesitamos más velocidad, más acceso, ni más capacidad de almacenamiento... sino más "aire" para recibir, interpretar, procesar y re-utilizar tanta información.

Según el filósofo indio Jiddu Krishnamurti, el principal problema que enfrenta la humanidad es querer ocuparlo todo sin dejar espacio para el aprendizaje, para la reflexión... para la atención. Para resolver este problema, necesitamos recuperar al gran ausente del proceso comunicativo: el receptor. Recién entonces... habremos conquistado la Era de la Comunicación!


"No necesitamos ver más lejos,

sino vernos más cerca.





 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com




                                     

¡Incomódate Masoquistamente!

El fin de semana participé en un evento. Allí, en uno de los breaks, me encontré con una amiga que me gustaba y me gusta mucho. Ella comenzó a hablarme sobre su tendencia a no tomar acción hacia sus metas.

AMIGA:"Es que creo que en el fondo estoy cómoda y me cuesta salirme de donde estoy", me decía.

YO: Inmediatamente le dije: "Entonces incomódate masoquistamente".

-Hubieran visto la expresión de confusión en su rostro. Con tono dubitativo preguntó.

AMIGA:¿A qué te refieres?

-Muy simple, dije en tono alegre y con rostro entusiasta.

YO:Tú misma reconoces que es tu propia comodidad lo que te frena. Te es más cómodo quedarte en donde estás que tomar acción para lograr resultados diferentes. ¿Te das cuenta?.

AMIGA:Explícame lo que dices.

-Su mirada y la forma de sus cejas empezaron a comunicar un estado de curiosidad.

YO:Ponerte en acción, te es incómodo; quedarte donde estás... mal que bien es aceptable.

AMIGA:  ¿Como?

-Su rostro cambio, sino todo su cuerpo; es como si algo se hubiera movido dentro de ella cuando escuchó.

YO: ¿Pero acaso tu quieres una vida simplemente aceptable o una vida extraordinariamente plena?. Tú quieres más ¿cierto?

AMIGA:¡Claro!

-Asintió con su cabeza mientras me di cuenta que tomaba una gran inspiración profunda.

YO:Entonces tienes que hacer que quedarte como estás sea más incómodo que ponerte en movimiento. Necesitas ponerte en una situación en que dar el paso y tomar acción sea la salida a tu insatisfacción. ¿Alguna vez estudiaste la madrugada antes del examen?.

AMIGA:Sí y muchas veces.

-Inmediatamente se rio.

YO: ¿Y sabes por qué?

AMIGA:¿Porque?

-Por un instante miró al techo para luego clavar su mirada en mis ojos. Con expresión reveladora  como la de alguien que ha resuelto un acertijo.

AMIGA:Porque la noche antes del examen la idea de no estudiar y salir mal era mucho más incómoda de aceptar que la flojera por dedicarle tiempo a prepararme. Hasta ese momento apenas horas antes del examen, es más cómodo postergar que estudiar; pero la noche antes no te queda otra.

YO:¡Exactamente!

-Exclamé con agrado y apreciación por su velocidad de comprensión del fenómeno humano. Continué:

Si te sientes estancada o te cuesta ponerte en movimiento para avanzar hacia tus metas, quizá te está faltando un toque de “Incomodidad Masoquista"

AMIGA: Incomodidad Masoquista. Explícate.

YO: Otro ejemplo. Puede ser tan sencillo como llamar a alguien y decirle que para mañana tú estás decidiendo ir al gimnasio. Te comprometes con esta persona y luego le pides que te llame por teléfono a tal hora para preguntarte si de verdad lo hiciste o no. Esto  el hacer un compromiso público te pone en una situación similar a la de tu examen universitario: sabes cada vez quedan menos minutos antes de que te llamen para confrontarte con tu acción o inacción. 

Nos movemos cuando estamos incómodos. Ante el obstáculo que demanda ser superado o ante la visión que añora ser realizada.

La comodidad es agradable y placentera, pero no conduce a nuestra realización personal ni profesional. No estoy abogando al masoquismo implacable ni a la abolición de la comodidad, más sí a lo que bauticé  con el nombre de El éxito es cosa de locos como masoquismo inteligente.

Es, deliberadamente, ponerte en situaciones incómodas que te impulsen a la acción. Como por ejemplo: Cuando decides no comprar ropa para robusta talla de los últimos tiempos, sino para ese cuerpo esbelto que estás comprometiéndote a recuperar.

Cuando en una reunión con los integrantes de tu equipo de trabajo haces una declaración pública de un compromiso con fecha determinada, y luego les pides el favor para que estén pendientes de preguntar cómo vas.

El principio detrás de todo esto es básico y fundamental a nuestra biología: nos movemos para evitar dolor o para buscar placer. Más allá de la dimensión física, placer y dolor pasan a ser percepciones psicológicas de comodidad e incomodidad.

¿Cómo puedes agregarle un toque de incomodidad masoquista  a tu situación actual que impulse tu acción?

¿En qué área de tu vida necesitas sentirte incómodo para salir del estancamiento o de la mediocridad?

Resulta que para romper nuestros hábitos y patrones que buscan mantenernos dentro de lo que nos es cómodo, necesitamos esa dosis de incomodidad masoquista que nos empuje a expandir nuestros límites. Una incomodidad constructiva. Un masoquismo inteligente.

Un acto de valentía en el que tú mismo te pongas a prueba y en una situación en la que te quede una única salida:
Dar el paso, ponerte en acción y alcanzar los resultados que quieres.

AMIGA:Me has convencido.
YO:Sabes te puedo contar más ejemplos.
AMIGA: Ok. Continua.
YO:Pero pasaras un momento de incomodidad masoquista.
AMIGA: ¿Porqué?
YO: Porque te invitare al cine mañana y a cenar para contarte la segunda parte.

Y que creen ella acepto !!!!!!!!!!!!!!!!

Busca siempre estar en primera lía aunque la posición sea INCOMODA.
 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com




                                     

Nuestro Amigo Aristóteles

Fue Sócrates quien dijo que el propósito de la filosofía era ayudarnos a ser "personas excelentes". Pero, ¿cómo se traduce esto a nuestra realidad? ¿Cómo nos convertimos en personas excelentes? ¿Cómo podemos usar la filosofía en nuestra vida cotidiana para ayudarnos a tener éxito en nuestras metas más importantes?

Lo más sorprendente de la filosofía, es que puede ser increíblemente accesible y "amigable". Durante miles de años, sabios y pensadores han contemplado el significado de la vida. Muchos de los grandes filósofos hablaron, acerca de los desafíos que enfrentamos hoy, con palabras que son fácilmente comprensibles y verdaderamente inspiradoras. Tomemos por ejemplo a Aristóteles, quien vivió alrededor del año 300 antes de Cristo. ¡No dejemos que su antigüedad le reste vigencia, ya que estaba lleno de ideas interesantes y tenía un sereno sentido del humor! Pensemos en él como en un "amigo sabio" y utilicemos sus ideas para ser excelentes personas.

Aristóteles creía que todo tenía un propósito. Afirmaba que nuestra misión, como seres humanos, es pensar para poder vivir una buena vida. Desde su punto de vista, mientras contemplemos el universo y nuestro rol en él, estaremos cumpliendo nuestro propósito. Estos cinco pensamientos de Aristóteles, podrían ayudarnos a contemplar el mundo de hoy e inspirarnos para ser más efectivos:


Aristóteles
1- Somos aquello que repetidamente hacemos. La excelencia no es un acto, sino un hábito:

¿Qué es aquello que "repetidamente hacemos"? ¿Saludamos a nuestros vecinos, permitimos que un peatón pase delante nuestro al conducir, agradecemos a quienes nos sirven, respetamos a nuestros ancianos? ¿Qué dicen nuestros hábitos de nosotros? ¿Es éste el mensaje que deseamos enviar? ¿Cómo podemos modificar nuestros hábitos para reflejar nuestro deseo de ser personas excelentes? ¿Qué actos de excelencia podemos hacer repetidamente hasta convertirlos en un hábito? Elijamos algo pequeño y simplemente comencemos a hacerlo hoy y todos los días.

2- La educación es la mejor preparación para la vejez:

¿Qué estoy aprendiendo estos días? ¿Cómo estoy utilizando mi tiempo libre? Analicemos la manera en que incluimos el aprendizaje en nuestra vida diaria. ¿Leo frecuentemente? ¿En qué momentos aprendo? Reflexionemos sobre nuestro contacto con la educación y potenciémoslo. Elijamos formas de aprender que nos diviertan e inspiren. Una clase de cocina, un nuevo deporte, libros acerca de un país que nos interesaría visitar, ver una película, ir al teatro, museo, navegar productivamente,  etc. Si perseguimos nuestros intereses con pasión, siempre desearemos seguir aprendiendo. ¡Esto definitivamente califica como un hábito que conduce hacia la excelencia! Prometámonos que siempre tendremos cosas interesantes, sobre las cuales hablar, cuando lleguemos a viejos (aparte de enfermedades, política y el clima). Aprendamos hoy a encender nuestra propia curiosidad y abracemos el aprendizaje continuo como una aventura para toda la vida.

3- Una mente educada considera un pensamiento, aún sin aceptarlo:

Todos lo hacemos. Escuchamos una idea e inmediatamente nos atamos a una opinión acerca de ella, sin tomarnos el tiempo para madurarla. Tendemos a utilizar nuestra inteligencia para "defender" opiniones tomadas de antemano. Sin embargo, Aristóteles nos dice que seríamos mucho más sabios si discutiéramos menos y pensáramos más.

La próxima vez que alguien haga una sugerencia que no nos gusta, o con la cual discrepemos, probemos lo siguiente: esperemos tres minutos antes de atacarla. Esto no significa que debamos permanecer en silencio o desinteresados, sino formulando preguntas y mostrando interés. Mostrémonos abiertos, involucrados y no combativos. Nuestra eventual refutación será más fácilmente aceptada, luego de que demostremos haber considerado detenidamente el concepto. Transcurridos los tres minutos, podemos sentirnos libres de expresar nuestra opinión original. Seguramente, ésta habrá cambiado en alguna medida porque invertimos tiempo "considerando un pensamiento" en lugar de atacarlo. Otro "truco" es separar el pensamiento del pensador: ¿Estamos seguros que no desaprobamos el pensamiento, sólo porque no nos agrada el pensador?


4- Tenemos el poder de hacer algo, pero también tenemos el poder de no hacerlo:

Si tenemos la iniciativa de hacer algo, también podemos elegir dejar de hacerlo. Esto se aplica a aquellos "malos hábitos" como comer en exceso, fumar, o tomar mucho alcohol y también a aquellas conductas que no consideramos "hábitos" (como mirar demasiada televisión, no caminar con frecuencia, no leer "nada profundo", etc...) Si lo hemos hecho siempre, no tenemos porque continuar haciéndolo. Tenemos el poder de no hacerlo.

5- Pensar bien desde el principio, es tener la mitad del trabajo hecho:

Aristóteles entendía que establecer una meta, investigar y realizar un plan, incrementaban las posibilidades de realizar con éxito una tarea. Una adecuada preparación siempre nos ahorra tiempo y esfuerzo.


Comencemos desde hoy a utilizar estas ideas para ser mejores personas. Desarrollemos nuestros mejores hábitos y preparémonos para la excelencia. Nuestro amigo Aristóteles estaría orgulloso y Rubén Enzian Rodríguez con ustedes.
Grabando LAS TRADICIONES PERUANAS DE RICARDO PALMA
en el Convento de San Agustín-Lima -Perú.
 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com




                                     

Pequeños cambios grandes resultados. Efecto Mariposa. Rosa Parks.

En los años sesenta, el matemático y meteorólogo Edward Lorenz intentaba establecer predicciones climáticas, en base a algunas ecuaciones que realizaba en una computadora. Como cada vez que repetía el cálculo obtenía el mismo resultado, luego de varias repeticiones Lorenz creyó haber logrado cierta predictibilidad. Dejó por un momento su laboratorio con la computadora funcionando y cuando regresó encontró en la pantalla un resultado totalmente distinto. Revisó una y otra vez los datos incorporados y lo único que descubrió fue una diferencia de tres decimales en una de las variables.

Lorenz se resistía a creer que un minúsculo cambio en una variable entre tantas, pudiera tener un impacto tan profundo en el resultado final. Pero luego de revisar decenas de veces el cálculo, concluyó que esa diferencia decimal era la responsable de la gran diferencia en el resultado. Algunos años más tarde, Lorenz publicó su trabajo bajo el título "Predictibilidad: ¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil desatar un tornado en Texas?". Así nació el "efecto mariposa" que establece que una mínima variación de las condiciones iniciales, puede ocasionar una gigantesca transformación en las condiciones finales.

Pero el efecto mariposa no es un fenómeno que se compruebe exclusivamente en el ámbito científico. El 1º de diciembre de 1955, una ciudadana norteamericana de nombre Rosa Parks tomó un transporte público en Montgomery, Alabama, uno de los estados más racistas del país por aquellos años. Como Rosa era una mujer de raza negra, el chofer le ordenó que cediera el asiento a una persona blanca. Ella se negó. El chofer detuvo el vehículo, llamó a la policía y Rosa fue arrestada.

La historia rápidamente se difundió a través de los medios de comunicación y en menos de 48 horas miles de afroamericanos residentes de Montgomery salieron a protestar a las calles y boicotearon el sistema de transporte urbano. A los pocos días del incidente, el líder Martin Luther King Jr. se declaró vocero del boicot y encendió aún más la protesta contra la segregación, que se extendió por casi cuatrocientos días. En 1956, la Corte Suprema declaró inconstitucional la norma de segregación en el transporte público en todo el territorio norteamericano. El episodio protagonizado por Rosa Parks es un ejemplo claro de cómo una mínima modificación en un punto del sistema (una persona, en una pequeña ciudad) puede desencadenar un gran cambio en todo el sistema (afectando a millones de personas, en cientos de ciudades de toda una nación). La historia registra muchos otros episodios donde una acción pequeña libera tanta o más "energía de cambio" que una hazaña heroica.

Muchas veces nos sentimos impotentes ante los sistemas que nos rodean: las organizaciones donde trabajamos, la sociedad que vivimos, la economía de la cual participamos, etc... Esta impotencia nos genera pesimismo y desesperanza, que luego se transforman en apatía e indiferencia. El efecto mariposa nos demuestra que no somos impotentes, por más pequeña que sea nuestra influencia y por más grande que sea el sistema que enfrentamos.
Pequeños cambios grandes resulttados.
Hay que incentivar a los futuros profesionales del Perú y el mundo.
La mínima acción el aleteo de una mariposa  puede provocar un cambio significativo. Una simple expresión de nuestra opinión, un pequeño cambio de conducta, un ínfimo nuevo hábito, lo que sea,  puede detonar una auto organización que genere más cambios locales, los cuales se van sumando y retroalimentando, hasta que el sistema alcanza un punto crítico: un punto de bifurcación donde comienza a romperse el viejo orden y se asoma uno nuevo.

Cuando nos sintamos impotentes para realizar un cambio y nos resignemos a repetir un viejo modelo de conducta, seguir a la mayoría, o perpetuar un dogmatismo, recordemos el efecto mariposa y no hagamos como el clavo.

Por culpa de un clavo, se perdió la herradura,
Por culpa de la herradura se perdió el caballo,
Por culpa del caballo, se perdió el jinete,
Por culpa del jinete, se perdió el mensaje,
Por culpa del mensaje, se perdió la batalla,
Por culpa de la batalla, se perdió el Reino.


Con el apoyo de cada alumno de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega  se reunió a varios participantes de diferentes   universidades e institutos de comunicaciones de Lima para un
Mini- Festival de Cortometrajes. 2012.




Con solo tres alumnos se realizo el primer vídeo informativo de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.



Nuestro Orador Cautivo presentando el Cortometraje
LA CAMISA AZUL, cortometraje ganador del festival
 MUCES en Segovia-España.




Cortometraje LA CAMISA AZUL.2008.

 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com



                                     




La Lección de Verdi

Una noche fui a escuchar una ópera del gran compositor italiano del siglo XIX, Giuseppe Verdi: la última que escribió en 1893 y cuyo título es Falstaff. Ahora se ha convertido en una de sus óperas más populares, pero hace sesenta y cinco años se representaba muy poco.

Cuando la estudié descubrí, para mi gran sorpresa, que esta ópera con su alegría, su placer por la vida y su increíble vitalidad, había sido escrita... ¡por un hombre de 80 años! Para mí, que por entonces tenía 18, ésta resultaba una edad increíble.

Cuando se le preguntó al mismo Verdi por qué a su edad (famoso y considerado uno de los principales compositores de ópera de su siglo) se había tomado el trabajo de escribir una ópera más y especialmente una tan exigente, contestó: "Toda mi vida como músico me esforcé en buscar la perfección. Esta siempre se me escapó. Por eso sentí la obligación de hacer un intento más".
Nunca olvidé esas palabras; causaron en mí una impresión indeleble. Verdi era ya un músico avezado cuando tenía mi edad y yo -a los 18 años- aún no tenía idea en qué me convertiría. Recién cuando tuve un poco más de treinta, supe realmente en qué era bueno y cuál era mi ámbito de pertenencia. Entonces decidí que, cualquiera fuera mi trabajo, las palabras de Verdi serían mi norte y, si llegaba a una edad avanzada, no renunciaría y seguiría insistiendo.
Giuseppe Verdi
Esto que cuenta Drucker se aplica tanto a ejecutivos exitosos como a dotados artistas; médicos; académicos; artesanos; empleados administrativos; etc... A quienes recién inician sus carreras y su vida adulta como a quienes ya se retiraron: seguir aprendiendo significa que maduramos pero no envejecemos.

Las personas que mantienen altos niveles de efectividad -personal y profesional- incorporan el aprendizaje constante a su vida, buscando superarse a lo largo de su trayectoria. Experimentan: no les satisface hacer hoy lo que hicieron ayer, ni hacerlo del mismo modo. Exigen de sí mismos ser mejores, revisar su desempeño, innovar y cambiar. Saben que cada día exige aprendizaje, porque algo nuevo sucederá... y es mejor estar preparado.

Estar preparado: aprender a aprender:

La efectividad no depende tanto de aquello que sabemos, sino de cómo lo sabemos: con qué rapidez, profundidad y precisión somos capaces de aprender. Peter Drucker nos dice -en muchas de sus obras- que hoy "valemos lo que sabemos". Pero ser efectivos no es sólo saber: alimentar, cambiar y renovar aquello que sabemos es lo que marca realmente la diferencia. Aprender a Aprender es la capacidad que nos permite hacer cuando no sabemos qué hacer.

Somos personas situadas ante permanentes desconciertos: no nos enfrentamos a una cantidad limitada de opciones, sino a una inmensa lista de posibilidades que vuelven caducos nuestros conocimientos anteriores. Existen muchas situaciones donde debemos tomar iniciativas y resolver dilemas. La presión por adaptarnos a ellas es intensa y, por lo tanto, nuestra necesidad de aprender también lo es. La oportunidad y la responsabilidad de "modelar" nuestra propia existencia no tiene precedentes y el aprendizaje continuo es tal vez la prioridad más urgente de la sociedad.

En la economía actual todos somos aprendices de nuestro propio trabajo y, probablemente, del de los demás. Hoy, trabajar significa aprender. Conocer los principios básicos del aprendizaje hará de cada uno de nosotros una persona más efectiva. Pero...

- ¿Somos conscientes de esta necesidad? 

- ¿Aprovechamos las oportunidades -cuando y donde aparecen- y buscamos aprender de la experiencia? 

- ¿Vinculamos aquello que aprendemos a nuestras necesidades personales y profesionales? 

- ¿Alineamos nuestros aprendizajes a nuestros proyectos de vida y a nuestra misión personal? 

- ¿Proyectamos continuamente acciones de aprendizaje para mejorar nuestro desempeño?


Si desarrolláramos más conscientemente esta disciplina de crecimiento, podríamos llevar una vida más rica y auténtica. Asumiríamos el desafío de continuar expandiendo nuestra conciencia y nuestra comprensión, apreciando cada vez más la interdependencia entre aquello que hacemos y aquello que nos sucede. Viviríamos nuestra vida como un proyecto creativo y no reactivo. Reduciríamos crecientemente la brecha entre dónde estamos y dónde queremos llegar, es decir, construiríamos nuestro propio futuro. Como nos enseña Verdi, el aprendizaje debería ser nuestra más alta motivación: buscar la perfección constantemente sabiendo que se escapará una y otra vez.


Nuestro Orador Cautivo en Figueras-Barcelona.
 Mg. Rubén Enzian. 
Director Creativo de Azul Corporación 
www.azulcorporacion.com